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Boletines de Prensa Diciembre 2000
02/diciembre/2000 Periódico: Esto Autor: Gilberto RAMOS CAMACHO
Atlas cayó en casa
Víctima del síndrome azul
Cruz azul, eterno fantasma de los rojinegros en liguillas, salió con ventaja del estadio Jalisco.- Gol de "Matute" Morales en la segunda parte.- Los de casa fueron un equipo sin orden, contra su costumbre.
GUADALAJARA, 29 de noviembre.- Nunca, en todo el encuentro, el Atlas estuvo convencido de sus propias posibilidades. Siempre las dudas estuvieron por encima de sus capacidades y esto permitió la aparición del síndrome azul, el eterno fantasma de los rojinegros. La diferencia entre Cruz azul -que quiso y pudo- y Atlas -que intentó y no pudo- la marcó Angel "Matute" Morales en la segunda parte, con el único gol del encuentro que pone a los Cementeros con enormes posibilidades de avanzar a la siguiente ronda, por muy mínima que sea la ventaja. Desde el propio vestidor los rojinegros le dieron forma a la incertidumbre que se manifestó en el terreno, no pudieron cubrir adecuadamente, en toda la trayectoria del cotejo, dos posiciones que fueron un permanente dolor de cabeza: la contención y el eje del ataque. Esa franja central fue un pasillo que permitió a los visitantes desempeñarse con tranquilidad.
Gracias a la imprecisión de la ofensiva azul fue que el marcador se manifestó raquítico, escaso de acuerdo a las muchas facilidades que dio la defensiva que con su tibieza permitió que le pisaran el área en diversas ocasiones, generalmente transitando con placer por el extremo izquierdo donde Pinheiro se aprovechó de las desubicaciones de Cocca y Méndez que se desempeñaron con libreto equivocado.
El hecho de que medio gol del triunfo fuera de Palencia fue la consecuencia de las muchas ocasiones que estuvo cerca de la portería de Cabuto, que adornó sus aciertos con suerte.
Posiblemente los rojinegros no llegaron a sobreponerse de la impresión inicial, cuando los Cementeros mostraron orden, un buen desempeño con sus líneas en armonía, cualidades que inexplicablemente fueron mermando hasta desordenarse en varios lapsos que entregaron el mando de las acciones a los rojinegros, que muy en contra de su costumbre, exhibieron grietas que no pudieron subsanar muy a pesar del os intentos diversos que se hicieron desde la banca.
En toda la ruta no hubo quien asumiera la comisión del "Chato" Rodríguez, proclive a las suspensiones en los partidos importantes. Primero fracasó Salazar, una de las víctimas del desorden defensivo, por el sector derecho donde Méndez se quedó a la mitad porque en muchas ocasiones no fue ni volante ni lateral. Como sucedió por el izquierdo con Briseño y Torres.
MISMA LINEA
Cruz Azul siempre supo desempeñar su encomienda, no movió una sola pieza con los movimientos de Osorno, único inquieto y quien supuestamente debía intercambiar relevos con Coyette, los que fueron buenas intenciones pero por desventura intrascendentes, en ese mar de irrelevancia en la que cayó Castillo por el centro del ataque. La salidas por los laterales, los cambios hasta el extremo izquierdo o al derecho con Palencia, generalmente cubrían el requisito de llegar a su destino, aunque no fueran precisamente las redes, pero de hecho el peligro existía y la inmensa facilidad con que penetraban. El temple de equipo armado fue para el Cruz azul hasta el final. No necesitó a nadie de la banca y en las postrimerías se intentó hacer un cambio, Campos por Gutiérrez, pero Reynoso se interpuso y dijo que nada de modificaciones. Si la primera parte se fue en blanco correspondió exclusivamente a la fortuna de Cabuto cuando se encontró con un débil disparo de Morales o una milagrosa barrida de Lavallén cuando Adomaitis estaba a punto de fusilar al arquero. Igualmente con Palencia, que llegó por milímetros tarde a cerrar la pinza.
Los azules supieron solventar el momento difícil en la reacción de los rojinegros, les arrollaron al transcurrir el minuto sesenta, donde se vivió un remate de Osorno que Pérez desvió con apuros, como el disparo de Castillo que fue al travesaño.
Fue cuando perdieron dinámica pero no orden, principal virtud que fue una de las diferencias. Pareció que los 56 mil aficionados que llenaron el estadio Jalisco padecían los mismos sinsabores, sus presentimientos convirtieron aquello en una multitud de mudos hasta que Lavallén pidió clemencia para que en el mejor momento del cotejo les apoyaran. Hasta entonces más o menos la modorra quedó de lado, aunque las malas vibras ya habían invadido la atmósfera porque fue el preámbulo a la anotación.
Ninguno de los intentos tácticos del Atlas bastó para modificar el panorama. Ni que Arancibia atacara por el lado derecho, ni que Zepeda fuera centro delantero, como tampoco que Castillo la hiciera de contención. Como tampoco a Solano de lateral derecho y Méndez conteniendo. Nada funcionó en la ensalada en la que sólo al portero le faltó desempeñar otra posición, al contrario, parecieron agrandarse las grietas. No fue el de antes. Y cuando esto sucede las virtudes del rival se amplifican, aunque lo mejor de Cruz azul fue saber esperar y mantener la ecuanimidad. Pareció guardar algo más que esto para el segundo partido, a lo que deberá agregar la enorme ganancia de un gol, quizá inesperada.
GOL
0-1. Minuto 68.- El duelo se resolvió a los 68 minutos cuando Palencia se les fue por el lado derecho a Torres y Briseño, ante la precipitada salida de Erubey mandó a la portería donde Morales cabeceó.
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