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Diciembre 2000
Lunes 04 de Diciembre de 2000 18:08
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Diciembre 2000

 

 

02/diciembre/2000
Periódico: Esto
Autor: Gilberto RAMOS CAMACHO

Atlas cayó en casa

Víctima del síndrome azul

Cruz azul, eterno fantasma de los rojinegros en liguillas, salió con
ventaja del estadio Jalisco.- Gol de "Matute" Morales en la segunda
parte.- Los de casa fueron un equipo sin orden, contra su costumbre.

GUADALAJARA, 29 de noviembre.- Nunca, en todo el encuentro, el Atlas
estuvo convencido de sus propias posibilidades. Siempre las dudas
estuvieron por encima de sus capacidades y esto permitió la aparición
del síndrome azul, el eterno fantasma de los rojinegros. La diferencia
entre Cruz azul -que quiso y pudo- y Atlas -que intentó y no pudo- la
marcó Angel "Matute" Morales en la segunda parte, con el único gol del
encuentro que pone a los Cementeros con enormes posibilidades de avanzar
a la siguiente ronda, por muy mínima que sea la ventaja. Desde el propio
vestidor los rojinegros le dieron forma a la incertidumbre que se manifestó
en el terreno, no pudieron cubrir adecuadamente, en toda la trayectoria del
cotejo, dos posiciones que fueron un permanente dolor de cabeza: la
contención y el eje del ataque. Esa franja central fue un pasillo que
permitió a los visitantes desempeñarse con tranquilidad.

Gracias a la imprecisión de la ofensiva azul fue que el marcador se
manifestó raquítico, escaso de acuerdo a las muchas facilidades que
dio la defensiva que con su tibieza permitió que le pisaran el área
en diversas ocasiones, generalmente transitando con placer por el
extremo izquierdo donde Pinheiro se aprovechó de las desubicaciones
de Cocca y Méndez que se desempeñaron con libreto equivocado.

El hecho de que medio gol del triunfo fuera de Palencia fue la consecuencia
de las muchas ocasiones que estuvo cerca de la portería de Cabuto, que
adornó sus aciertos con suerte.

Posiblemente los rojinegros no llegaron a sobreponerse de la impresión
inicial, cuando los Cementeros mostraron orden, un buen desempeño con
sus líneas en armonía, cualidades que inexplicablemente fueron mermando
hasta desordenarse en varios lapsos que entregaron el mando de las
acciones a los rojinegros, que muy en contra de su costumbre, exhibieron
grietas que no pudieron subsanar muy a pesar del os intentos diversos
que se hicieron desde la banca.

En toda la ruta no hubo quien asumiera la comisión del "Chato" Rodríguez,
proclive a las suspensiones en los partidos importantes. Primero fracasó
Salazar, una de las víctimas del desorden defensivo, por el sector
derecho donde Méndez se quedó a la mitad porque en muchas ocasiones
no fue ni volante ni lateral. Como sucedió por el izquierdo con
Briseño y Torres.

MISMA LINEA

Cruz Azul siempre supo desempeñar su encomienda, no movió una sola pieza
con los movimientos de Osorno, único inquieto y quien supuestamente debía
intercambiar relevos con Coyette, los que fueron buenas intenciones pero
por desventura intrascendentes, en ese mar de irrelevancia en la que cayó
Castillo por el centro del ataque. La salidas por los laterales, los
cambios hasta el extremo izquierdo o al derecho con Palencia, generalmente
cubrían el requisito de llegar a su destino, aunque no fueran precisamente
las redes, pero de hecho el peligro existía y la inmensa facilidad con que
penetraban. El temple de equipo armado fue para el Cruz azul hasta el
final. No necesitó a nadie de la banca y en las postrimerías se intentó
hacer un cambio, Campos por Gutiérrez, pero Reynoso se interpuso y dijo
que nada de modificaciones. Si la primera parte se fue en blanco
correspondió exclusivamente a la fortuna de Cabuto cuando se encontró
con un débil disparo de Morales o una milagrosa barrida de Lavallén
cuando Adomaitis estaba a punto de fusilar al arquero. Igualmente con
Palencia, que llegó por milímetros tarde a cerrar la pinza.

Los azules supieron solventar el momento difícil en la reacción de los
rojinegros, les arrollaron al transcurrir el minuto sesenta, donde se
vivió un remate de Osorno que Pérez desvió con apuros, como el disparo
de Castillo que fue al travesaño.

Fue cuando perdieron dinámica pero no orden, principal virtud que fue
una de las diferencias. Pareció que los 56 mil aficionados que llenaron
el estadio Jalisco padecían los mismos sinsabores, sus presentimientos
convirtieron aquello en una multitud de mudos hasta que Lavallén pidió
clemencia para que en el mejor momento del cotejo les apoyaran. Hasta
entonces más o menos la modorra quedó de lado, aunque las malas vibras
ya habían invadido la atmósfera porque fue el preámbulo a la anotación.

Ninguno de los intentos tácticos del Atlas bastó para modificar el
panorama. Ni que Arancibia atacara por el lado derecho, ni que Zepeda
fuera centro delantero, como tampoco que Castillo la hiciera de
contención. Como tampoco a Solano de lateral derecho y Méndez
conteniendo. Nada funcionó en la ensalada en la que sólo al portero
le faltó desempeñar otra posición, al contrario, parecieron agrandarse
las grietas. No fue el de antes. Y cuando esto sucede las virtudes del
rival se amplifican, aunque lo mejor de Cruz azul fue saber esperar y
mantener la ecuanimidad. Pareció guardar algo más que esto para el
segundo partido, a lo que deberá agregar la enorme ganancia de un
gol, quizá inesperada.

GOL

0-1. Minuto 68.- El duelo se resolvió a los 68 minutos cuando Palencia
se les fue por el lado derecho a Torres y Briseño, ante la precipitada
salida de Erubey mandó a la portería donde Morales cabeceó.